Emprender después de los 50. Un caso de éxito

¿Crees que es imposible emprender después de los 50? Lee este increíble caso de éxito y comprueba que si se quiere, se puede.

Emprender despues de los 50
En septiembre del año pasado, el 11 de septiembre de 2017 para ser más exactos, por fin asistí a la Semana del Emprendedor en la CDMX después de proponérmelo sin asistir varias veces previas.
Estuve casi todo el día viendo las diversas opciones y propuestas, me impresionó la cantidad, magnitud y variedad de las empresas, desde cosas muy básicas hasta temas monumentales.
 
Caminando entre los pasillos escuché un stand que brindaba apoyo a emprendedores de más de 50 años (el stand se llamaba 50+ o algo por el estilo). A pesar de que aún no es mi caso, me pareció una idea interesante y, sin duda, todo un reto por los diversos tabúes que existen, así que me quedé a escuchar esta plática y déjenme les adelanto: ¡gran decisión!
 
La idea no era la charla como tal sino los grandes consejos y lecciones con los que nos quedamos al final, la verdad es que mis respetos a este señor y a su historia, que si bien es un poco larga les puedo asegurar que no se van a arrepentir de leerla.
Ojalá hubiera grabado la plática (grave error, lo sé) pero haré mi mejor intento en contárselas, por favor tomen en cuenta que puede no ser exacta hasta en el último detalle, pero la historia va algo así:
 
Cuando llegamos a la plática, que creo recordar se llamaba Un caso de éxito del INADEM, había un pequeñísimo estrado, una pantalla que proyectaba una presentación con muchas imágenes y como 15 personas máximo. Al estrado llegó un señor de más de 50, obvio, con acento del norte y se presentó como Guillermo Dévora (Domínguez). Un poco nervioso nos dijo que no sabía cómo dar conferencias así que simplemente nos platicaría su historia y cómo comenzó su empresa.
 

-Trabajé en un banco y luego en una empresa que daba servicio al agro pero, por esas cosas del destino verdad, la empresa quebró y me quedé sin empleo, soy de Fresnillo, Zacatecas, por cierto, de allá del norte.- nos dijo Guillermo.

Pensando en que era lo que iba a hacer, se reunió con su hermano y con unos amigos y decidieron que iban a arreglar tractores.
Tractores
-Empezamos en la calle y así, sin local ni nada, empezamos con el negocio– dice mientras en la pantalla aparecen imágenes conforme cuenta su historia – Con la inversión en capital social, quiero decir, en toda la gente que conocimos en el trabajo anterior comenzamos a ofrecerles el servicio de arreglar tractores y ahí empezamos.-
 

Primera lección: Sácale provecho al networking o, como le dice Guillermo, inversión en capital social.

 
-Luego visité a una persona que tenía su negocio en forma, y le propuse mis servicios arreglando tractores, me dijo “claro que sí, ¿dónde está tu empresa o local?”- en la pantalla se muestra la foto de una calle y un tractor viejo. En el público nos empezamos a reír, entre su acento y su manera tan fresca de contarnos las cosas, estábamos atrapados.
 
-Pues le dije que no teníamos, que era la calle, me ofreció amablemente un local y ahí empezamos a llevar más tractores a componer.-
 
-Seguí investigando y al buscar empresas que fabrican tractores en Ali-baba descubrí, no sé si saben, que México es un monopolio controlado por tres empresas de tractores y no habían más.- nos contó. -Encontré una en la India llamada Sonalika que quiere decir “cosecha de oro” aunque aún no estoy seguro si es cosecha o grano, y que les mando un correo a estos señores, y cosa interesante la gente de la India, que me responden al cabo de un par de horas. Que estarían encantados de hacer negocios en México para un distribuidor local de su marca.- dijo -No sé si saben, pero un tracto cuesta alrededor de $500 mil pesos, lo cual es buen dinero.-
 

-Les comenté a estos señores que no tenía dinero, y pues que cómo podíamos hacer negocios, me dijeron que así no era posible, entonces me decidía a ir a la India para hablar con ellos.- continuó.

 

Segunda lección: sueña en grande y no te dejes intimidar por nada.

 
-Le comenté a mi amigo, el que me prestó el local para arreglar tractores, y creo que lo dije de manera tan convencida y emocionado que le gustó la idea y comenzó pláticas con la gente de la India, compró 27 tractores y los trajo a México.-
 
-De esos 27 tractores, nosotros vendimos 22 con mucho éxito, pero mi amigo ya no quiso seguir con el negocio y se quedó detenido, reuní un poco de dinero y, que me voy con mi esposa a la India para ver a esta empresa– su esposa estaba en la charla y se emocionó tanto que estaba al borde de las lágrimas. En ese momento se muestran en pantalla las fotos del viaje mientras Guillermo continuaba hablando -Me sorprendí, desde la entrada me saludaron por mi nombre y muy amables todo el mundo con nosotros.-
 
-Hablamos con los directivos de la empresa y por suerte del destino, o cómo lo quieran llamar, logramos hablar con el dueño, le dije “oiga, fíjese que quiero hacer negocios con ustedes como importador de sus tractores a México, pero la verdad es que no tengo dinero”- más risas en el público -y me dijo “pues así es complicado” y que le digo “pero usted empezó igual” y es que antes ya había buscado su historia y como creció su empresa y platicamos sin llegar a un acuerdo, pero entonces recordé un cuento…-
 
Guillermo relató el cuento de Los dos que soñaron de Jorge Luis Borges, aquí les dejo el cuento original:  (si ya lo conocen siéntanse libres de continuar con la anécdota)


HISTORIA DE LOS DOS QUE SOÑARON.

Jorge Luis Borges

 
Cuentan hombres dignos de fe que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan.
Trabajó tanto que el sueño lo rindió una noche debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño un hombre empapado que se sacó de la boca una moneda de oro y le dijo: «Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla». A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros del desierto, de las naves, de los piratas, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres.
Llegó al fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la mezquita, una casa y por decreto de Alá Todopoderoso, una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron con el estruendo de los ladrones y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea.
El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo y le menudearon tales azotes con varas de bambú que estuvo cerca de la muerte. A los dos días recobró el sentido en la cárcel. El capitán lo mandó buscar y le dijo: «¿Quién eres y cuál es tu patria?» El otro declaró: «Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Mohamed El Magrebí». El Capitán le preguntó: «¿Qué te trajo a Persia?» El otro optó por la verdad y le dijo: «Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que esa fortuna que prometió deben ser los azotes que tan generosamente me diste».
Ante semejantes palabras, el capitán se rió hasta descubrir las muelas del juicio y acabó por decirle: «Hombre desatinado y crédulo, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo, en cuyo fondo hay un jardín, y en el jardín un reloj de sol y después del reloj de sol una higuera y luego de la higuera una fuente, y bajo la fuente un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, engendro de mula con un demonio, has ido errando de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no te vuelva a ver en Isfaján. Toma estas monedas y vete.»
El hombre las tomó y regresó a su patria. Debajo de la fuente de su jardín (que era la del sueño del capitán) desenterró el tesoro. Así Alá le dio bendición y lo recompensó.

-Como no quería ser el menso del cuento, que me regreso a México, y que le digo a mi esposa “vendemos la casa para iniciar” y ella dijo ¡adelante! y con ese dinero compramos 2 tractores, que a la vuelta fueron 4, a la vuelta 8, a la vuelta 16, y es que crecemos al 300% cada año, ahora somos el segundo lugar en Zacatecas en ventas y el número 10 en el país, que no es poca cosa, estamos en 13 estados (no estoy muy seguro del número ) y vamos por toda la República, ah por cierto, empezamos en el 2014. Llevamos 3 años y el INADEM nos ayudó con un apoyo, ahora somos más de 120 personas trabajando, tenemos una planta ensambladora, porque de pasar a una importadora, ahora ensamblamos porque hay más margen de utilidad.- relató Guillermo.

-Ah, se me olvidaba- dijo -el apoyo, recuerdo bien, llegó el 27 de diciembre del 2016, y me dijeron tienes ¡4 días para gastarlo!, afortunadamente ya teníamos todo listo para comprar el local y generar la planta, de lo contrario se hubiera perdido.

 

Tercera lección: ¡planeación, sí señor!

 
-Y otra anécdota, en el primer año de vida de la empresa, que es como el matrimonio, es para adaptarse y ver que pasa con la pareja, estaba muy triste y preocupado porque las cosas no iban nada bien y me ve mi hermano y me dice “No te agüites hermano el primer año es difícil, pero el siguiente… ¡te carga la chingada!”- las risas del público no se hacen esperar. -Y yo lo entendí al revés. Me dije “sí está difícil, pero será mejor el otro y que me seco las lágrimas y ¡que me salgo a buscar clientes! porque jóvenes las ventas son lo más importante para el negocio.-
 

Cuarta lección: Si no tienes nada que hacer, salte a vender.

 

-Ah y otra cosa, ¿saben que quieren TODAS las personas cuando compran?- preguntó.

 

Quinta lección: -La gente cuando compra, quieren que los traten bien-

 
-Por eso, supongo que basado en la experiencia con la empresa de la India, todos en la empresa los atendemos amablemente, desde la recepcionista hasta los operadores, todos atendemos bien al cliente.- reitera Guillermo.
amor al cliente

 

Al final de la plática una persona le preguntó si es difícil el tema de importación en México a lo que respondió:

 

Sexta lección: -Y si es difícil, ¿qué?, se hace y ya. Si te dicen que te falta algo lo buscas, lo pones, el chiste es lograrlo… ¿qué no?-

 
Y palabras más, palabras menos, me he tomado la libertad de, siguiendo sus consejos, intentar transmitir esta gran experiencia de éxito, un éxito real, en corto, en nuestro ecosistema, nada de Steve Jobs y su garaje. Algo de alguien de 50 años, que es más complejo por obligaciones y hábitos (no soy tan pobre de pensamiento como para pensar en lo peyorativo).
 
Y pensando en ello, llegué a la siguiente conclusión:

“Yo le tengo miedo de verdad a las personas con necesidad, jamás a mi competencia”

¿Qué les pareció esta historia de éxito?
¿Cuáles son los mayores retos que se han encontrado al emprender un negocio?
¿Emprender tiene límite de edad?
 
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